31/10/10
26/4/10
El modernismo y hoy
El modernismo tiene un encanto inexplicable que sólo al leerse uno logra comprender. La precisión de autores como Darío nos enseñan la belleza de las letras y la gran imaginación con la que se pueden utilizar. Así mismo, el uso de metáforas y símiles para enfatizar la preciosura de las cosas crea una mezcla de emociones exquisitas. Es por esto que se dice que los modernistas eran alquimistas con la tinta, porque transforman una palabra mundana en algo fantástico, y lo bello en algo sublime.
Para muchos de nosotros que estamos acostumbrados a un ritmo de lectura rápido, como lo es en el siglo XXI, el modernismo puede parecer excesivo en su forma de embellecer las cosas. Pero lo que uno debe recordar es que este movimiento retoma las raíces del mito griego y qué sería de Heracles (Hércules) sin sus gigantescos músculos que lo hacían el más fuerte o de Hermes sin sus pies con alas que lo hacían el más veloz. El punto es que la exageración es una parte fundamental para comprender la grandeza de las cosas, y tanto los griegos antiguos como los latinoamericanos de hoy comprendemos esto.
Asturias vs. Orwell
Una de las grandes cualidades del Señor Presidente de Miguel Ángel Asturias es el hecho de que logra transmitir perfectamente el sufrimiento de las personas. Pocos libros retratan la crudeza y la desesperación que se vive en este mundo de tal manera como lo hace el autor. De hecho, mientras avanzaba la historia no lograba más que recordar aquellas escenas terribles de raptos y violencia que se viven en 1984 de George Orwell. Y de hecho, éstos dos libros publicados en 1946 y 1948 respectivamente, comparten muchos rasgos.
Si comparamos las dos historias nos daremos cuenta que en el núcleo encontramos los mismos elementos: opresión por el gobierno, sufrimiento del pueblo, exilio, amor, redención, etc., todo parte de un contexto histórico que vivieron los autores. Sin embargo lo que hace tan característica la novela de Asturias, es el uso del vocabulario guatemalteco de la época. Esa mezcla de folklore y onomatopeya sensacional que resulta mucho más poderoso que palabras precisas para retratar el momento, que llena de detalles y enriquece a la historia.
Pero a diferencia de 1984, en el Señor Presidente encontramos una historia puramente latinoamericana en la cual las fuerzas de opresión no sólo trabajan interna, sino externamente. La incorporación del gobierno americano como elemento controlador del gobierno del Señor Presidente crea un nexo directo al mundo real y es en este momento cuando el libro pierde su universalidad. De no ser por éste rasgo denunciatorio tan directo y quizá el vocabulario peculiar, Asturias hubiera logrado una novela maestra sin escrúpulos y más abierta a interpretación.
25/4/10
Dos mundos lejanos
El Popol Wuj y la Brevísima relación de la destrucción de las Indias comparten ciertas características aunque tuvieron su génesis en mundos muy distintos. Por un lado tenemos la Brevísima escrita por Bartolomé de las Casas que nos describe con crudeza el trato hacia los indios de aquel tiempo, muchos de los cuales perecieron a costa de los españoles. Por el otro tenemos el Popol Wuj que nos describe el génesis de una forma muy distinta, mitológica y poética llena de moralejas y con fuertes imágenes que cuentan las creencias de un pueblo en contacto con el mundo y un fuerte sentido de dualidad entre todo.
Lo que ambos textos comparten son historias que nos muestran la destrucción y ambición del hombre. Por un lado la Corona que estaba tan ansiosa por el oro de América y su desdén por los pueblos indios, por el otro Zipacná y los 400 hombres que dispusieron matar a éste por simple miedo y cierta envidia a su gran poder. Lo que diferencia a éstos textos es la forma en que son narrados, uno de forma muy gráfica y seca, el otro con coloridas y fantasiosas explicaciones que muestran distintos estilos literarios y cosmovisiones.
Aunque en el Popol Wuj la historia es contada con una sutileza que uno no siente el lado oscuro, hay que tenerlo muy presente. Los hombres de madera aluden a que para crear algo mejor y cambiar el mundo, se necesita de un sacrificio. Así mismo, la Brevísima demuestra el sacrificio que según los colonizadores y la Corona era por una razón superior o divina.
2/12/09
Un hombre bueno y medio sucio
Las palabras “ética” y “periodismo” suenan ambiguas puestas juntas en un contexto actual. En un mundo idílico, este par estaría siempre presente y a la orden, sin embargo el mundo mediatizado y las gigantescas corporaciones con sus millones de dólares hacen algo imposible dicha realidad. A pesar de que ésta práctica no exista, lo que deja a uno esperanzado no es el medio, sino las personas que trabajan en él.
Para la fortuna de los pocos que creemos en el concepto de Rousseau del buen salvaje, existen algunas personas que aún se interesan por el bien de los demás. En The harder they fall, vemos la historia de un reportero (Humphrey Bogart) que utiliza el periodismo para crear la imagen de un boxeador (Toro), que no tiene habilidad alguna. Esta práctica nos muestra que el dinero le gana a todo, incluso a costa de la dignidad y salud de las personas. Sin embargo, con Toro casi muerto y su consciencia más sucia que nunca, Bogart se redime y le concede el dinero ganado por las peleas al pobre boxeador.
La historia más que hablar de la ética del periodismo o de los periodistas, nos muestra lo que somos los humanos. Muchas veces conocemos lo que autodenominamos como “límites”, sin embargo somos tan susceptibles a caer en tentaciones y hacer errores que no hay más que arreglar lo hecho. Este es el caso de Bogart cuando vio la magnitud de su error, se dio cuenta que para poder dormir por las noches era imperativo ser empático, ya que de no ser así habría pasado de humano a monstruo.
Como podrán ver, la película nos demuestra que no existen utopías en la vida, ni mucho menos seres perfectos. La ética va de la mano con este concepto, ya que sin conocer lo “malo” es difícil entender la importancia de lo “bueno”. Así como todo, en este juego de la ética, los errores son necesarios para aprender y sólo de ellos crecemos. Por fortuna, Bogart hizo lo correcto y pudo redimirse de la forma más honorable al darle el dinero a Toro y denunciar el lado oscuro boxeo, por fin utilizando al medio para algo bueno.
Dibujos, burbujas y texto
El año de 1934 introdujo al mundo a una nueva forma de literatura para las masas. Lo que hoy conocemos como los cómics o libretas animadas tienen sus orígenes en ésta época. Desde luego, la aparición de superhéroes no era algo nueva en la sociedad, sin embargo el contexto mundial (post Gran Depresión) era el indicado para historias fantasiosas.
El 7 de enero de este año, el dibujante Alex Raymond crea la historieta Flash Gordon para el King Features Syndicate. Éstos dibujos que aparecían semanalmente, crearon el formato que definiría el estilo de los cómics. Algunas de las características más típicas de los cómics son: el diálogo encapsulado (en burbujas), los dibujos en plena acción, el traje arquetípico, etc. Asimismo, las historias de Raymond elevaron el contenido de las historietas dominicales y convirtieron en algo agradable su lectura.
Con el paso del tiempo, compañías como Marvel y DC llegarían a ser los reyes de la industria. Stan Lee, el creador de Marvel nos presentó a Spider-Man en 1962 que cautivó a los jóvenes de la época, y dio paso a los cómics al mainstream norteamericano. Tal ha sido su éxito que casi 50 años después aún se encuentra en circulación esta publicación bajo el nombre The Amazing Spider-Man.
En los últimos años, hemos visto la llegada de los personajes e historias de cómics a la grande pantalla. Esta realidad sólo demuestra su relevancia dentro de la sociedad, y la necesidad del pueblo para creer en alguien que pelea por lo correcto. Durante tiempos difíciles, los humanos recurren imágenes e iconos en busca de inspiración y fuerza, algo que los personajes arquetípicos poseen. Sin embargo, sus virtudes y carencias, así como su aspecto nos recuerdan que en el fondo son tan humanos como cualquiera y que una persona común y corriente puede hacer un cambio.
9/11/09
Las caras de la independencia
En 1885, miembros del Congreso Nacional Indio pedían reformas y una participación más activa del gobierno inglés. Luego de más de una década de no ver resultados, en 1900 el líder del partido Mohandas “Mahatma” Gandhi, empieza a promover la independencia de la India y una restauración de las costumbres indias. A través de la resistencia civil, y por medio de boicots y protestas no violentas, Gandhi comienza su campaña de desobediencia social.
La cúspide de las demostraciones llega en 1930, cuando el maestro Gandhi lleva a cabo su desafiante “Marcha de la Sal”, quebrando las leyes impuestas por los ingleses. Él junto con 78 seguidores caminaron hasta la costa del océano índico y tomaron sal, rompiendo el monopolio de esta industria por parte del Commonwealth.
Doce años después en 1942, junto a su principal discípulo Jawaharlal Nehru, Mahatma proclamó la resolución “Quit India”. Exigía a la corona inglesa que la India fuera una nación independiente, y de no ser aceptada así, una campaña de desobediencia civil masiva se llevaría a cabo. A pesar de su popularidad, el movimiento no tuvo éxito porque los principales líderes y el mismo Gandhi quedaron arrestados.
A pesar de los esfuerzos por mantener un estado multireligioso, las tensiones entre la población hindú y la musulmana seguían incrementando. El líder de la Liga Musulmana, Mohammad Ali Jinnah, consideraba que la única opción era la separación en dos estados distintos; uno musulmán y otro hindú. Luego de varios años de debate, destalló la guerra civil en 1946 y duraría un año. Al ver los efectos de la guerra sobre la población, Nehru cedió y aceptó la idea de dos estados separados.
En junio de 1947, se llevó a cabo la Conferencia de Nueva Delhi, donde se declaró la división del territorio en dos nuevos. Uno de ellos fue la Unión India, liderada por Nehru y el Partido del Congreso, y el otro el Dominio de Pakistán, liderado por Jinnah en el territorio de Cachemira. Esta ruptura dio lugar a migraciones masivas de alrededor de 10 millones de personas, sin embargo el roce entre las dos poblaciones causó violencia continua.
El fracaso de Gandhi por mantener un solo territorio le causó sufrimiento en sus últimos días. El 30 de enero de 1940, Nathuram Godse, un fanático hindú lo asesinó porque no creía en la igualdad entre musulmanes e hindúes.
A pesar de la muerte de su maestro, Nehru siguió gobernando India hasta 1964. Dos años después en 1966, su hija Indira Gandhi tomó el poder. Ella adoptó el inglés como el idioma oficial y apoyó a Pakistán oriental para crear el territorio de Bangladesh en 1971. Una década después, los enfrentamientos con separatistas Sikhs se intensificaban, y enfrentamientos como el de Golden Temple empeoraban la situación.
Las agencias de inteligencia advirtieron a Indira Gandhi de un posible atentado en contra de ella por la comunidad Sikh. Le recomendaron tener precaución con sus guardaespaldas, ya que eran de este grupo étnico, pero ella hizo caso omiso a la advertencia. El 31 de octubre de 1984, Indira fue asesinada en camino a su oficina por dos sikhs miembros de su cuerpo de seguridad. Su hijo Rajiv retomó el poder, pero lo perdió poco tiempo después en 1989. Dos años más tarde sufrió el mismo destino que su madre y fue asesinado por un atentado bomba-suicida.
El camino hacia la independencia de la India y el legado de Gandhi han sido sucesos de gran importancia para la formación del carácter pacífico de su pueblo. Sin embargo, las diferencias religiosas han resultado el principal problema para lograr la paz entre grupos étnicos en territorios adjuntos. Lo que resulta contradictorio son acciones como el desarrollo de una industria nuclear, que demuestran cierta tendencia hacia el armamentismo. Esto jamás lo habría aceptado Mahatma Gandhi, quien decía que “un ojo por ojo solo termina por cegar al mundo”.